sábado, 18 de septiembre de 2021

Perro agazapado y otros viajes 🐾

Entre el tráfico de la ciudad, la confusión de no saber a dónde ir, de no entender. Sorprendido y admirado por la novedad del movimiento, y los sentidos intuitivos; posiblemente así se sienta este perrito escondido en el capote de la camioneta blanca repleta de bicicletas y artefactos que lo acompañan (y lo ocultan). 

Pero este posiblemente también seamos nosotros. Tratando de husmear el mundo del otro, abrumados por cosas que no necesitamos, distracciones que nos jalan el ojo y el oído, arrastrados hacia una realidad prestada. Asegurando la cara, el comportamiento ante la primera impresión o quizás la última. Queriendo pasar desapercibidos y a la vez no. Moviendo la cola aunque lloremos. O riendo para sí aunque observemos quietos el semáforo. Ese perro quizás tenga un solo viaje. Un solo viaje: (Vive el momento).

Una de las cosas que nos diferencian con este perrito, en este sentido, es que él no repite los viajes en su cabeza. No le agrega películas al campo de su presencia. No lleva memorias y nostalgias feeling adentro de sus pupilas mientras todo sucede. Ningún otro viaje lo interrumpe.    Quizás a él no le agarran desprevenido esos 'otros viajes' que son difíciles de olvidar.

Quizás podríamos intentar vivir un sólo viaje a la vez.


miércoles, 13 de marzo de 2019

detenelmundoyaseguratusiesta.




Trabajo realizado en el GP de Camino de Vida: Taller de Poesía "La Visibilidad de la Voz" - Stephany Calderón, Lima 2019. 


viernes, 11 de enero de 2019

Y si?



Y sí se escribe solito un capítulo de esta película?
Y si el destino me toma de la mano y me abraza para no soltarme?
Y si me pierdo en tus ojos?
Y si aprendes a ver mi corazón?
Y si me aferro al sí, sin escuchar a nadie.
Y si acaricias mis alas?
Y si te hago una canción?
Y si descubro que me esperas detrás de la última puerta?
Y si descubres que era yo, lo que faltaba en tu vida?

Y si todo esto es cierto? 

lunes, 10 de septiembre de 2018

DES-ENCUENTROS


Eterno desencuentro de los fantasmas de esta historia.
Eterno encuentro del silencio.
Quebrado mil veces, reconstruido para cantar palabras rotas.
Un trato duro, necesariamente duro.
Mientras de noche los silencios gritan
y la herida se dispone a explotar.

No oigo tu canto, pero sé que gritas.
Y ahora es tarde y ahora yo no estoy ahí.
Ahora estás solo disfrutando de tu corazón iluminado
por tanta oscuridad.
Meditando en arreglar el consecutivo fiasco de una vida paralela que nunca existirá.
Los días son lentos como el registro que tengo sobre tu cuerpo.
Como el registro que tengo sobre tus desabridos ojos sobre los míos.
El fuego que selló tu alma.
Tus primeros palpares del amor
perdiéndose en la silueta de un juego que iba de mayor a menor.
De esencial al mero saborear efusivo que no arreglaba nada más que estrés.

Adiós columpios, adiós ansiosa ventana, adiós autobús rojo,
Adiós parque y domingo en Miraflores.
Nos encaminamos a desintegrar nuestro camino.
A recordar el día en el corrí a tus brazos y tú me sorprendiste con tu espalda.
Salí corriendo, y lo que abrazas ahora no es más que mi sombra
y la lección en una hoja en blanco
que sólo podrás ver cuándo limpies tu corazón, es decir
cuando en tus ojos floten colores y texturas
que atrapen la magia de un momento detenido por el tiempo.
Cuando cada caricia sea la danza de un poema sobre una mejilla.
Cuando hagas durar tus mentiras, reafirmando que siempre es nunca. Y que nunca te rendirás.
Y esperes horas de horas en una noche gélida hasta tener la incertidumbre
del destino de tu dignidad sin inflar tanto el pecho.
Cuando cedas tu poder por amor. Cuando ablandes y vulneres tu control.
Cuando dejes de hablar por celular al ver la mujer de tu vida llegar.
Cuando hayas entregado todo, pese a no haber recibido lo mismo.
Cuando finalmente entiendas y estés seguro que no habrán más desencuentros.

Esta vez... no volteé más.
Un grito fue el final.
Un grito fue la señal más mortal
de que la puerta que una vez se abrió
se había cerrado para siempre.

sábado, 2 de junio de 2018

Yendo y viniendo / De grietas a luz


¿Qué se siente cuándo un poeta está a punto de escribir
uno de esos poemas catárticos,
vitalmente necesarios, sutilmente amargos?
Sentirse como Forrest Gump versión mujer, corriendo sobre una bicicleta,
un sábado por la noche
¿Qué se siente ser Forrest Gump, templando por la noche,
repitiéndose que esta vez no pasará, no pasará?
Surcando el viento a contracorriente, con las manos heladas en el timón.
Yendo y viniendo de ti hacía mis pedazos rotos de luz
que encienden auras
que toman aire de cuando en cuando para hablar fuerte,
que no se cansan de esperar afuera de lujosos salones
donde señores sentados en sillones conversan de negocios,
que reflexiona y se pierde contemplando los remolinos de su alma
y de decisiones osciladamente contrarias.
Ir y venir, de presa a ejemplo
de distante a mutante
De Frozen a Valiente.
No recuerdo cómo aprendí a regresar al punto de partida
borrando las líneas que yo misma había trazado.
No sé cómo ni por qué.
Llorando y riéndome de las mismas líneas.
Querré decir de las mismas grietas (doradas)
Complaciendo a los testigos
inconciente para que no vean mi rastro.
Yendo y viniendo del recuerdo del aire
a la inspección de quien me mira por los hombros.
Otro día más, pasaré por calle Las Palmeras
diciendo que tengo un Sol en el bolsillo
O un sol radiante en la mochila.
Sueños que son globos frágilmente sostenidos
como antorcha invisible y silenciosa
que fabrica gasolina desde las sombras
de lo que empiezo a aprender,
de lo que empiezo a entender
que comienzo a ser.
Agridulce herida que es tocada por ásperas manos
que nunca abrieron la cortina del amor.
Mi idioma de doble generación se desgasta
y ya me cansé de reciclar océanos finitos.
Y de bautizar cualquier conclusión irónica
con apellidos de diferentes países.
Quedo a la espera de la recomendación de dieta emocional urgente
que mi sangre firmará
hasta ver levitar mi espíritu día y noche, noche y día
hasta no tener más que recordar
que de la misma grieta, sale la luz.



lunes, 9 de abril de 2018

Viril trato descortonto

nudo en la garganta a punto de explotar.
tu manera anticaballera de señalar sin verguenza
la supuesta gravedad de mi equivocación,
encendió la voz veroz de mi volcán
y sólo pude gritar todas verdades
que me habían costado decir las veces
que jugábamos acariciárnos
hasta vernos intentando apagar un incendio.
-ya no tuve más miedo-
me fui perdiéndo un pedazo de amor
y mientras me iba         
                                y se desvanecía
aquel pálpito huracanado que empezaba afilar
amenazas azules,
iba también recuperando mis alas.


A los caballeros sin armadura que perdieron algo más que el orgullo.





viernes, 6 de abril de 2018

TORPE (corazón inmortal)





Tanta vaina.
¿Acaso no puedes sumar
17 + 21?
¿77? ¿79? ¿75?
Tomas todo tan literal, tan faltalmente en serio.
Cargas la caja de basura y se te cae.
"Si fueras inteligente serías amiga de mis amigos".
Hablas tropezándote, como si te asfixiaras del mismo aire.
"Cada uno tiene sus habilidades".
Tu aprendiste a nadar porque el aire quería que aprendas algo.
Si te demoras una eternidad en acabar lo pendiente sin distracción,
será probablemente una bendición para tu invisible destreza.
(Un punto más para el brillo de tu torpeza)
¿Será que tal vez algunos nos colocan tan al revés la jugada?
Tienes el QI disparado.
Repite que no escucho.
Otra vez, por favor.
Te perturbaste con el imaginario de las piedras sobre ti.
Lo haces tan seguido...
Como si pronosticarás la caída de un lapicero. Y ya viste su final, anticipadamente.
Huyes.
Entierras todo menos tu miedo.
Puño intolerante, corazón segregando furia endemoniada,
quieres tomar venzanga de tu desigual justicia.
Tú no eres yo.
Tú eres el otro.
Dijiste: "Voy a ahogar la próxima voz que me diga
que hasta un niño de 5 años lo entiende".
Quieres vomitar los residuos de esas muñecas mal curadas.
Nadie y todos. Y sigue siendo Nadie y todos.
Y tu felicidad es todo lo contrario a este poema.
Lloras, te escondes. Me tienes harta con tu depresión.
¿Cómo sabes si duermo o si simplemente estoy soñando?
Nadie sabe que tu piel es el camino de los ríos que nos cuestan olvidar.
¿Hasta cuándo aguatarás el peso del gesto rendido
para que te den asiento?
¿Para qué tanto dulce si te vas a avinagrar?
Deja la mierda en paz y vete a dormir
corazón inmortal.



Pájara duerme

Siento que he sufrido suficiente que ya no puedo ir más abajo.  He vuelto a tocar fondo.  Voy de arriba a bajo y no estoy en ningún lado.  S...